Ser periodista es, a lo mucho, un oficio ingrato, como alguien anotara hace tiempo. Por eso, en un terreno donde la mediocridad abunda, los títulos universitarios no tienen mucha cabida. Los periodistas se hacen en la cancha: leen en la cancha, escriben en la cancha, aprenden en la cancha y algunos, sólo algunos, mueren en ella, lo que los eleva al estatus de mártires.
martes, 28 de julio de 2009
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